Hormiga Argentina Nº5:
Poema:
cuando la flor se abre al pensamiento inquieto de
las cosas un lenguaje celular sale de las porciones
más recónditas en una concatenación de sonidos
materializados en procesos químicos que no pertenecen
en esencia al cerebro sino a la conexión entre las
terminaciones y los tejidos; la emoción, como un cable
que se encabrita en la noche de tormenta, emite
chisporroteos peligrosos, por ser lo inanimado de
repente anguila luminosa, dragón fosforecente en
la noche azulada y látigo de luz; en ese proceso de
sinapsis en donde el destello renueva las señales,
los sonidos de lo inorgánico cumplen su función
renovadora; agapantos, rabdomantes, planetario,
molecular, reticulado, cavernoso; cadenas de sonidos
que estampan el milagro de transformar una
sustancia en otra
Lila Zemborain, Malvas orquídeas del mar, Ed. tsé-tsé,
2004
Festejo II:
La Hormiga Argentina sorteará entre los primeros 10 mensajes
con respuestas correctas, el original Hormiga Argentina, de Rogelio
Polesello.
Pregunta 1: ¿El arte debe mostrar el mundo como algo que
se puede modificar? Pregunta 2: ¿Debe contribuir a modificarlo?
Montaigne:
Somos grandes locos:
“- Se me ha pasado la vida ocioso, -decimos-; no he hecho
nada hoy.
-¿Cómo? ¿Es que no habéis vivido?
Es ésa no sólo la fundamental, sino la más
ilustre de vuestras ocupaciones.
- Si me hubieran enfrentado a grandes empresas, habría
mostrado lo que sabía hacer.
-¿Habéis sabido meditar y dirigir vuestra vida?
Habéis hecho el trabajo mayor de todos.”
Para mostrarse y lucirse, para nada necesita la naturaleza de
la fortuna, muéstrase igualmente en todos los niveles,
y detrás, como sin telón. Componer nuestra conducta
es nuestro oficio, no componer libros, y ganar, no batallas ni
provincias, sino el orden y la tranquilidad de nuestro proceder.
Nuestra obra de arte grande y gloriosa, es vivir convenientemente.
Todas las demás cosas, reinar, atesorar, construir, no
son sino apéndices y adminículos como mucho.
Michel de Montaigne, Ensayos completos, Madrid, Cátedra,
2003, p.1050.
Artista: Santiago García Sáenz. Nace en 1955 en
Buenos Aires, Argentina. Expone individualmente y en forma colectiva
desde 1977.
“Juego de bochas” (1991). Óleo sobre tela,
50 x 80 cm. Colección Paz Pinto de Born y Julio Born.
“El mejor encuentro” (2003). Óleo sobre tela,
130 x 110 cm. Colección Ana Parenti.
“Otro Bomarzo” (2003). Óleo sobre tela, 100
x 120 cm.
Seminario Virtual:
Acuñé el nombre, “arte para consumir”,
mas no descarto una rehabilitación más amplia del
arte visual, que se producirá si la permiten las condiciones
sociales, económicas, psicológicas, políticas,
condiciones todas para que haya cultura. Mis reflexiones en este
sentido acerca del porvenir del arte visual no configuran una
utopía, hay un principio de cambio que me respalda.
Jorge Romero Brest, ¿La Estética o Lo Estético?,
1988.
Dos imágenes:
Anselm Kiefer, “Siegfried forgets Brunhilde”, 1975
y Vincent Van Gogh, “Enclos au soleil couchant”, 1889-1890.
La necesidad del arte:
Para describir las nuevas realidades se requieren nuevos medios
de expresión. Es doctrinarismo puro prescribir que el arte
socialista debe conservar todas las formas del arte burgués
y, en particular, las del Renacimiento y del realismo ruso del
siglo XIX. El Renacimiento produjo magníficos artistas,
pero ¡por qué el arte socialista no puede aprender
también de la escultura egipcia o azteca, de los dibujos
y las pinturas del Extremo Oriente, del arte gótico, de
los iconos, de Manet, Cézanne, Moore y Picasso? El realismo
de Tolstoi y Dostoievski es realmente soberbio, pero ¿por
qué el escritor socialista no puede aprender de Homero
y la Biblia, de Shakespeare y Strindberg, de Stendhal y Proust,
de Brecht y O’Casey, de Rimbaud y de Yeats? No se trata
de limitar un estilo sino de soldar los más diversos elementos
formales y expresivos en el cuerpo del arte, de modo que éste
encuentre su unidad en una realidad infinitamente diferenciada.
Toda fidelidad doctrinaria a determinados métodos artísticos,
cualesquiera que sean, está en contradicción con
la tarea de describir un nuevo contenido con formas nuevas.
No nos dejemos desalentar por la obstinación y los errores,
por los fracasos y los reveses. El Elogio de la dialéctica
de Bertolt Brecht también se aplica a esta situación:
Mientras vivas, no digas nunca: nunca.
Lo cierto no es cierto.
Las cosas no serán lo que son…
y
Nunca deviene Antes de que Muera el Día.
Ernst Fischer, La necesidad del arte, 1967, Ediciones Península.