HORMIGA Nº12:

 

 

Obra Home: ”Hormiga Nacional”, Rómulo Macció, 2005. Colección Banco Patagonia.

 

FESTEJO IX: “Hormiga”, 2007 de Renata Schussheim. “La música y la utilización de la luz nos remite al idioma teatral, involucrando al espectador en una observación, durante la cual, sus percepciones, emociones y reflexiones participan activamente.” MNBA, octubre de 2006.

Pregunta: ¿Es el arte crítico de nuestra realidad?

 

GALERIA: Hormiga Argentina, de María Marta Pitchel. Festejo I. Ganador: Rafael Castro Puente (Banca Telefónica). Hormiga Argentina, de Rogelio Polesello. Festejo II. Ganador: Mariano Uez (Mora Temprana). Hormiga Argentina, de Luis Lindner. Festejo III. Ganador: Flavia Modernel. La hoja más pesada, de Jorge Canale. Festejo IV. Ganador: Micaela S. Ghelfi (Suc. San Nicolás). La hormiga argentina, de Cynthia Cohen. Festejo V. Ganador: Omar Farelli (Soporte Técnico). Hormiga Miró-Madí, de Luis Benedit. Festejo VI. Ganador: Nora Pasavanti (Clearing). Hormiga Santa, de Ricardo Cinalli. Festejo VII. Ganador: Florencia Roth (Medios Operativos). Hormiga, de Alberto Passolini. Festejo VIII. Ganador: Romina Marquez (Control y Admin. Legal).

 

 

ARTISTAS: Cynthia Cohen.”El arte no es realidad”

La idea que concibe el entendimiento, como se define el concepto, se instala en el nutrido espacio del arte conceptual.

La artista Cynthia Cohen emplazó con su obra “El arte no es realidad”, que consistía en un cartel iluminado, donde veíamos un número increscendo. Esto era la expresión aparente de la acumulación de ingresos generales que se producían en la feria ArteBA, evidenciando de esta manera el síntoma crítico de una época que tiende a desplazarse hacia la angustia, como un inesquivable abismo.

s/t, de Albano García. Fotografía digital, toma directa. Esta foto obtuvo un Tercer Premio en el Nikon Photo Contest International 2006-2007.

 

SEMINARIO VIRTUAL:

 

Postulado de Heisenberg: “Las relaciones solo son expresables como imágenes y paralelos.”

 

¿QUE PODEMOS DECIR?:

 

No nos pidas la palabra que escrute íntegramente

nuestro ánimo informe, y con letras de fuego

lo revele y esplenda como flor de azafrán

perdida en medio de un campo polvoriento

 

¡Ah el hombre que se marcha seguro

de los demás y de sí mismo amigo,

y no cuida su sombra que el ardiente calor

graba sobre un descascarado muro!

 

No nos pidas la fórmula que pueda abrirte mundos;

sí alguna contrahecha sílaba, seca como una rama.

Esto solo podemos hoy decirte:

lo que no somos, lo que no queremos.

 

Huesos de Jibia, Eugenio Montale, trad. de Horacio Arman