HORMIGA Nº31 – Especial Jorge Frasca
EUFEMIANO SÁNCHEZ
El pintor español Eufemiano Sánchez vivió en el país entre 1951 y 1962, por esta razón, se esta realizando una importante labor en el inventario de la obra de su período argentino para incluirla en un catálogo razonado. Para tal fin se solicita a toda persona que pueda facilitar información sobre el artista o si posee obras del mismo contactarse con Ariadna González Naya: ariadna.gnaya@gmail.com
2 OBRAS:
JOHANNES VERMEER. Mujer con laúd. Óleo sobre tela. 1662.
EDWARD HOPPER. Mañana en una ciudad. Óleo sobre tela. 1944.
Johannes Vermeer (1632-1675)
Uno de los pintores holandeses más reconocidos del arte Barroco. Vivió durante la llamada Edad de Oro holandesa, en que su país experimentó un extraordinario florecimiento político, económico y cultural.
La obra completa de Vermeer es muy reducida, solamente se conocen 33 a 35 cuadros.[1] Pintó otras obras, hoy perdidas, de las que se tiene conocimiento por antiguas actas de subastas. Sus primeras obras fueron de tipo histórico, pero alcanzó la fama gracias a su pintura costumbrista muchas veces considerada de género, que forma la mayoría de su producción. Sus cuadros más conocidos son Vista de Delft y La joven de la perla. En vida fue un pintor de éxito moderado. No tuvo una vida desahogada, quizá debido al escaso número de pinturas que producía, y a su muerte dejó deudas a su esposa y once hijos. Prácticamente olvidado durante dos siglos, a partir de mediados del siglo XIX, la pintura de Vermeer tuvo un amplio reconocimiento. William Thoré-Bürger contribuyó a la consagración de Vermeer con unos artículos periodísticos muy elogiosos. Actualmente está considerado uno de los más grandes pintores de Holanda. Es particularmente reconocido por su maestría en el uso y tratamiento de la luz.
Edward Hopper (1882-1968)
Pintor estadounidense, célebre sobre todo por sus retratos de la soledad en la vida norteamericana contemporánea.
El éxito conseguido con una exposición de acuarelas (1923) y otra de lienzos (1924) hacen de Hopper el autor de referencia de los realistas que pintaban escenas americanas. Su evocadora vocación artística evoluciona hacia un fuerte realismo, que resulta ser la síntesis de la visión figurativa unida al sentimiento poético que Hopper percibe en sus objetos.
Imágenes urbanas o rurales, inmersas en el silencio, en un espacio real y metafísico a la vez, que comunica al espectador un sentimiento de alejamiento del tema y del ambiente en el que está inmerso bastante fuerte. Hopper consigue esto por medio de una esmerada composición geométrica del lienzo, por un sofisticado juego de luces, frías, cortantes e intencionadamente "artificiales", y por una extraordinaria síntesis de los detalles. En sus cuadros casi nunca encontramos más de una figura humana, y cuando hay más de uno lo que destaca es la alienación de los temas y la imposibilidad de comunicación resultante, que agudiza la soledad.
ESPECIAL Jorge Frasca
CONCURSO
El premio a la respuesta ganadora será la obra El Tajo de la Ronda donada
por el artista Jorge Frasca a quien está dedicado este número.
Las respuestas se recibirán hasta el 4 de abril de 2011 por mail
a hormigaarg@yahoo.com.ar
La pregunta es:
¿Es el arte la única prefiguración legitima del futuro?
ganador concurso anterior
("sin título" de Guillermo Conte)
Carlos Eduardo Caligaris
Leer respuesta:
carlos eduardo caligaris
ganador concurso ha n° 30
¿Considera necesario que la hormiga argentina esté entre ustedes una temporada más? ¿Por qué?
¿Si lo considero necesario preguntan?. Si no entiendo siquiera como pudo habérseles cruzado por la cabeza dejar de publicar Hormiga Argentina. Tratando de comprender me planteaba que tal vez se sientan poco correspondidos y pretendan que haya más retorno, más participación. No lo sé, pero es probable que suceda algún milagro y de pronto todos, o mínimamente algunos más de los que solemos dar cuenta de estar de este lado, se decidan y en un acto contra natura satisfagan vuestro ego diciéndoles al unísono: ‘Por, favor, no nos abandonen’. Tal vez pretendan cosechar peras del olmo, porque convengamos que nuestra naturaleza, la de lectores, receptores de información, de ‘educandos’, nos ubica en situación pasiva y por lo tanto nos corresponde limitamos a disfrutar, a deleitarnos con el material que tan generosamente nos han entregado -y seguramente nos seguirán entregando- a través de esta publicación. Pero bien, si lo que pretenden es tener una prueba fehaciente de fidelidad y entrega voy a hacerles llegar un trabajo que, sin llegar a enviarlo, había realizado en oportunidad de algún aniversario de ‘H.A.’ compelido por esa manía que tienen de comprobar que alguien se muestra interesado en vuestra obra. El trabajo del que hablo, actualizado y retocado para esta ocasión, tiene que ver con mi entretenimiento preferido que es escribir (Bah... chapucear palabras sobre los documentos de Word) y su contenido no significa que posea vastos conocimientos sobre arte sino que simplemente expone mi habilidad en explorar sitios por medio de ese oráculo de la modernidad que constituye el Google. Bien, basta de cháchara y a los hechos...
Hormiga Argentina punto com punto ar.
Maeterlinck fue el responsable de mi interés por las hormigas. Hasta descubrir su libro en una vieja librería de la calle Corrientes, mi actitud ante esos prodigiosos insectos era más bien agresiva, habiendo hecho a través de muchos años fuertes inversiones en insecticidas cada vez más especializados en su exterminio. Mis éxitos habían sido sólo coyunturales, sin poder evitar que nuevas colonias invadieran otros sectores del jardín en cuanto había logrado liquidar aquel al que afanosamente había combatido y aparentemente liquidado. Fueron años de incesante lucha, en los que supe imponerme en algunas batallas, pero sin ganar la guerra. Hasta que me encontré con Maeterlinck, ese personaje ya célebre por su sapiencia respecto a las abejas, bichos mucho más peligrosos que las hormigas, pero bastante más gratificantes para nuestra especie por aquello de su aporte de dulzura.
Leído el libro del raro escritor belga -Nobel de Literatura no precisamente por sus devaneos entomológicos-, cambió radicalmente mi relación con mis hasta entonces enemigas. Llegué a entusiasmarme tanto observando sus disciplinados movimientos y tareas, que poco me importó que terminaran devastando todo lo visible en mi jardín, desde el ligustro a los rosales y hasta el ciruelo que había plantado mi abuelo Paco. No sólo me dediqué a contemplarlas con verdadera fruición, sino que me dediqué a recorrer cuanta bibliografía existe sobre ellas, familiarizándome con autores tan significados como Hôlldobler, Lubbock o Blum.
Sería demasiado presuntuoso afirmar que me transformé en un auténtico mirmecólogo, pero sí llegué a hablar en las tertulias sobre las hormigas con una cierta erudición. Pero progresivamente mis amigos de tertulia me fueron abandonando; unos, se mostraron más interesados en seguir discutiendo sobre fútbol y a otros, el segmento intelectual, en debatir acerca de la poesía de Borges. Se mudaron de bar, los primeros a uno de Lavalle y Callao, los segundos a La Paz, luego reciclada. Me quedé sin interlocutores, bien que en ocasiones los visito en sus respectivos reductos, pero prescindiendo de deslumbrarlos con mis conocimientos de mirmecología.
También mermó, debo confesarlo, mi interés por el tema, a lo que contribuyó el hecho de haberme mudado a un décimo piso en Caballito, al que las hormigas no llegaban ya que no acertaban a oprimir el botón adecuado del ascensor. Todo quedó como un tierno recuerdo de juventud. Y transcurrieron mis días, así hasta que precisamente habiendo recibido un correo, de los muchos que recibo en mi trabajo en el Banco sobre temas ajenos a él, apareció una invitación a un site que me perturbó profundamente: www.hormigaargentina.com.ar. De inmediato me zambullí en él, convencido que me iba a encontrar con todas las noticias posibles sobre la Iridomyrmex humilis, desconociendo que había cambiado de nombre por el de Linepithema humile durante esos años en que la abandoné.
No resultó ser lo que yo esperaba. El site era el de un grupo de gente vinculada al Banco pero que seguramente estaba compuesto por varios personajes atentos a otras cosas que al simple afán de ganar dinero. Gente interesada en el arte, fíjese usted. Se hicieron con los servicios de un inteligente webmaster y pusieron en la red una rara propuesta, como lo es rescatar para la universalidad a una serie de creadores hasta ese momento solamente accesibles para los transeúntes de galerías, que están lejos de constituir multitudes. Los enmarcaron con algunos aportes poéticos, inevitables citas de Romero Brest u otros que además de escribir sobre arte hicieron arte, pinturas clásicas y un presunto seminario virtual sobre arte conceptual que queda muy bonito. Un conjunto, en fin, con apariencia caótica, pero en el que no sobra nada, todo importa, para tranquilidad de Aristóteles ("Si la presencia o ausencia de alguna cosa nada importa, eso no forma parte del todo").
Pero lo esencial son los artistas plásticos recuperados, desde la Cynthia Cohen de la primera entrega (y en la número 12 asociada a Albano García), hasta ese expresionista abstracto a su pesar que es Richard Sturgeon. Los dibujos con toda la carga onírica de un surrealista militante aunque no confeso -bien que realizados "con técnica oficial y recursos apropiados"- de Lux Lindner causan la desazón por él prevista. La inquietante sensualidad de María Marta Pichel; el Ricardo Cinelli tan preocupado por la perfección de lo escenográfico que casi nos hace olvidar lo central de su discurso, que nos remite a su universo de ensoñaciones jamás gratuitas; el color, el espacio y las texturas del inclasificable Rafael Bueno; Edgardo Giménez, que de no haber existido Roy Lichtestein lo hubiera inventado, del mismo modo que Santiago García Sáenz lo hubiera hecho con "el aduanero Rousseau". O ese emotivo encuentro con el desaparecido y por muchos olvidado Rembrandt van Dyck Lozza, padre -junto a su hermano Raúl- del perceptismo, mucho antes que importáramos el "op" o que algunos descubrieran en la computadora recursos apenas esbozados en las aulas de Bellas Artes.
Con el tiempo fueron apareciendo diversos artistas, muchos de ellos tan importantes que su obra no necesita aclaraciones ni encomio, mucho menos de un lego, como el que suscribe. Nombres como Eduardo Sívori, Xul Solar, Andy Warhol, Marta Minujín, Giuseppe Arcimboldo, Jeff Koons, Edward Weston o Rineke Dijkstra componen la prestigiosa lista de pintores, fotógrafos o escultores que con su presencia enriquecen las páginas virtuales de Hormiga Argentina.
Simplemente conmovedor. Lo de esta publicación tiene mucho más valor que el de las obras que cobija y seguirá mostrando como testimonio de lo que está sucediendo en este tiempo y espacio (¿qué otra cosa fue el arte desde siempre?). Tiene también más valor que el del mero mecenazgo, indispensable cuando todavía el artista no ha logrado -salvo poquísimos- que se lo cotice en Bolsa. Es una apuesta por la belleza, por la expresión sin más condicionantes que la visión del mundo que tiene cada uno de los artistas que la nutren. Es, en definitiva, un compromiso con esa otra cara de "lo argentino", que por oculto o postergado nos ha hecho sentirnos tantas veces con la imperiosa necesidad de acudir al psicoanalista o pronunciar enfáticos discursos que enmascaren nuestras debilidades. El arte, en cambio, nos redime de complejos de inferioridad. Ahí está, en la web de un Banco. Nos pertenece y así debe seguir.
POEMA:
Buenos Ayres
Flota en la ingenua bruma
el pancho gesto que la pampa adoba.
En una ráfaga
de inoportuna gresca
el viento espanta
de tu cumbre el cuerpo
¿Como sería sostener sin tacha
tu aroma verde?
No hay aliento para la calma.
El árbol roto,
la grieta amarga
viven en la lengua
que tu trama incluye.
Buenos Aires húmeda
se desmenuza
en la maceta austral.
Renato Rita
GALERIA VIRTUAL
SEMINARIO VIRTUAL:
Debilidades de la cultura de hoy:
-invasión del erotismo, de la psicología, etc. <Los romanos de la época imperial entendían mucho de erotismo: ¿Cuándo han alardeado del erotismo como instrumento de liberación?>
-“compromiso” político, <signo de impotencia como ilusión de contar algo allí donde no se cuenta nada>.
-transformación completa del artista en autor (que <sobre todo> quiere vivirse su parte)
-ceguera de la especialización, <como una cancioncilla monástica sin ninguna grandeza>
-los literatos y los periodistas pretenden tener “visiones del mundo” y ofrecer juicios sobre la historia.
-La filosofía está ausente y su campo se ve invadido por puntos de vista de la ciencia particular (física, lógica matemática, psicología) <la filosofía se sostiene en la ciencia, intenta ser bien aceptada aplaudiendo a ésta última. Veis, también yo soy útil, ya que contribuyo a glorificar la imagen de la ciencia>.
Giorgio Colli, El libro de nuestra crisis. Ediciones Paidós.
ARTISTA SOBRE ARTISTA
Antoni Tápies por Jorge Frasca
“Tàpies me encanta porque pudo resolver toda la sensualidad del arte en la intensidad del signo.”
Obra: Sin título, litografía.